Escribo ahora desde Santiago Zacatepec. Siento no haber actualizado antes el blog pero por una razón u otra no había podido tener acceso a internet. Después de salir de Alotepec nos dirigimos a la última incursión a las tierras bajas, pero ahora hacia el lado norte, hacia Jaltepec de Candayoc (punto 25 en el mapa). Antes pasamos por San Juan Cotzocón, por Santa María Matamoros, por Santa María Puxmetacán y por San Juan Otzolotepec. Como sucede en las tierras bajas, las distancias entre un pueblo y otro suelen ser mucho mayores que en las tierras altas, el camino es plano pero el calor deja sentir sus efectos después de seis horas de mover un pie tras otro.
La llegada a Matamoros fue la primera de toda la ruta que nos tocó caminar de noche, como la luz eléctrica había fallado en el pueblo, no podíamos saber en la oscuridad cuánto faltaba para llegar, nunca me había sentido tan feliz de escuchar el ladrido de los perros que anunciaba la cercanía del poblado. Aunque Matamoros es un pueblo que huele a guayaba, el nanche y yo recuperamos nuestra antigua relación pasional. En Puxmetacán llegamos a la fiesta y a pesar del cansancio todavía me alcanzó para ponerme a bailar un son que tocaba una de las tres bandas visitantes y comer un mole fiestero antes de echarnos a dormir como troncos durante varias, varias horas. En Otzolotepec nos bañamos en el río, hablamos con las autoridades, lavamos la ropa, sacamos las muestras y organizamos la siguiente caminata, todo en un solo día. Lo siguiente es difícil de describir, la jornada hacia Jaltepec ha sido la más larga de toda la ruta y que incluye varias horas de caminata nocturna, le dedicaré después un post aparte. Ya en Jaltepec visitamos el Centro de Estudios Ayuuk y el río (con guía de lujo, Tyoskujuyë’p Kupyum), caminamos el poblado y nos tendimos en la hamaca a descansar para salir al día siguiente y enfilarnos hacia las tierras altas. Ya en las montañas agradecí la familiaridad con la que me recibieron el frío y la neblina, la llovizna y el viento: estoy cerca de casa. Y ahora todo será dar vueltas en torno a los pueblos que rodean a E’px yukp (Zempoaltépetl) antes de subir a la cumbre, y en ese logro me gasto ahora los sueños.
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